miércoles, 23 de octubre de 2013

La noche estaba fría (2ª parte, colaboración de mi amigo R)

Y justo me doy cuenta. Estamos delante del espejo alargado que hay en la pared del hotel… y nos veo reflejados, él sin camisa pegado a mí besándome el cuello mientras me sostiene sobre sus piernas… es como ver una escena salida de una película porno que hace que me suba de nuevo el calor. Cuando sus besos comienzan a bajar por mi pecho no puedo resistirme más y le vuelvo a tumbar en la cama; me bajo de él y le arranco el pantalón de un tirón para dejarle en bóxer. Me tiro de nuevo sobre él y le beso con locura, como si me fuera en ello la vida. David recorre mi espalda con sus manos y me va quitando la camisa, dejándome casi maniatado con las mangas, debiéndome defender tan solo con mi boca, mis besos, mis lametones que suben de su cuello a la oreja, que bajan de la oreja al cuello… para subir de nuevo hasta su boca mientras siento como sus piernas se enredan en las mías a la vez que sus manos recorren mi espalda apretando de tal manera que comienzo a pensar que me quitará la piel a tiras; me arranca así algún gemido inspirado por el placer del contacto de su piel y el dolor placentero de su enérgica caricia. Parece que sus ganas de sentirme suyo se acrecientan, ya que sin darme cuenta, me ha tumbado en la cama, me ha quitado el pantalón y se ha colocado sobre mí. 

Ahora es él quien domina. Me agarra las manos y me pone en cruz, quedando mi cuerpo a su merced. Noto como su polla, grande y gorda, se frota contra la mía, que está hinchada y dura como solo él sabe ponerla. Cada vez que siento como se balancea sobre mí mientras me besa mi mente se pierde en un abismo de sensaciones. Mis manos son las que ahora aprietan su culo, jugando con mis dedos entre sus nalgas. Comienzo a estar harto de los bóxers y tiro del suyo hacia abajo, dejando su culo al descubierto pero sin lograr bajar la parte delantera porque se enganchan en su polla. David levanta por un momento su cintura y logro dejar que su miembro quede libre. Es cuando él decide quitarme los míos, para después dejarse caer sobre mí, al fin los dos desnudos por completo. Es cuando siento que estoy completo, cuando noto como su polla encaja entre mis piernas por debajo de mis testículos, mientras la mía queda rozándole el vientre. Los besos no cesan en toda la noche, pero en este momento se hacen más pausados, más tranquilos, como disfrutando cada centímetro de nuestras bocas, como si no quisiéramos dejar rincón sin recorrer por nuestras lenguas. Mis manos se pierden por su pelo, me encanta enredar mis dedos en sus rizos. Él sin embargo, prefiere enredar sus piernas a las mías entretanto que sus manos me agarran la cara suavemente. 

            Tras un rato así, comienza a bajar por mi pecho, con sus besos cortos y sensuales, dejando escapar alguna mirada hacia mi cara de placer (siempre me dice que me pongo más guapo cuando le miro mientras él me hace cualquiera de las suyas). Se entretiene en mis pezones, se da un pequeño paseo por mis axilas (a veces pienso que le gusta ser más sumiso de lo que admite) para después detenerse en mis ingles. Me hace cosquillas y procuro aguantar todo lo que puedo hasta que ve que sino para comenzare a reír desesperadamente a la par que le grito que pare; pasando entonces a lamer mis huevos… me encanta sentir como introduce uno en su boca. Cierro los ojos para disfrutar al máximo del momento. Noto como succiona lentamente uno de mis testículos para dejarlo salir lentamente de su boca para pasar al otro y repetir el proceso. Tras hacerlo varias veces, comienza a subir por mi polla, que desde hace rato deja salir un poco de jugo. Pero justo cuando va a llegar a mi capullo, pasa de largo para subir en un lametón largo hasta mi boca por mi pecho. Tras besarle no puedo resistir la tentación, le abrazo y le giro de forma que caiga bocarriba conmigo encima, para pasar yo a jugar con su cuerpo. 

            Mi paciencia se estaba acabando y paso directamente a lamer sus testículos, para acto seguido subir por toda su polla dura hasta que llego a su capullo… en él me entretengo: le beso, le paso la lengua haciendo círculos en su base, bajo a su frenillo donde dejo que mi lengua se balance rápidamente de un lado a otro arrancándole sus gemidos… le busco las manos y entrelaza sus dedos con los míos. Es entonces cuando deslizo su polla dentro de mi boca, absorbiéndola lentamente, deslizando mis labios por ella, dejando caer mi cabeza hasta que llego al fondo. La mantengo unos segundos dentro para saborearla, y comienzo a subir lentamente. Repito de nuevo la operación. Y otra. Y otra… los gemidos de David se desgranan poco a poco. Me detengo entonces en su glande, y me dedico a repasar su forma con mi lengua mientras mi mano pajea de forma enérgica todo el tronco de su pene. De vez en cuando dejo caer mi lengua en su frenillo para jugar con él y hacerle gemir. Escucharle me pone más aún. 

            Suelto su polla. Subo por encima de él y colocó mi pene a la altura de su cara. Lo agarra con decisión y lo introduce sin pensarlo en su boca. Noto como su lengua lo recorre, dando vueltas a su alrededor...

4 comentarios:

  1. Qué imagen más bonita, la de estar maniatado por las mangas de la camisa.
    "(a veces pienso que le gusta ser más sumiso de lo que admite)" sí, cuántes veces no admitimos de palabra pero sí de hecho.

    En fin, la noche estaba fría, pero vaya cómo la hemos calentado.

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    1. Me alegra muchísimo que te esté gustando la narración y las imágenes que voy pintando a lo largo del texto (la que citas de la camisa, verídica, por cierto).

      A todos nos gusta ser manejados alguna vez en la cama y dejarnos llevar por la otra persona, por mucho que digamos que no!! El juego de roles es lo interesante, lo divertido, lo que prolonga el deseo de querer seguir disfrutando de la otra persona que te acompaña en las juergas de cada noche.

      Espero que haya calentado en condiciones la noche y no pasarais frio... y que no lo paseis tampoco con las siguientes partes.

      Un abrazo Hec!!
      Ruben

      Pd. Chica Sybian, te recuerdo que me debes una noche lujuriosa por este texto. Ahí lo dejo.

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    2. En efecto, Rubén, la noche es cálida y esperamos que lo siga siendo en los siguientes episodios.
      Que la imagen de la camisa sea cierta le da mucho más morbo.

      Hasta la próxima.

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    3. Jajajaja...oye oye, Rubén, dejemos las cosas claras. Lo has escrito porque te ha dao la gana. De hecho, por hacerte el favor de subirlo en mi blog, yo me dejo invitar a una cena, ya lo sabes ;)

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